Este artículo se centra en quistes, lipomas y otras lesiones similares de la piel o del tejido subcutáneo superficial. Los bultos procedentes de la mama, los ganglios linfáticos, el testículo u otros órganos y tejidos siguen vías de valoración diferentes.

¿Todo bulto bajo la piel es un lipoma?

No. Expresiones como “bola de grasa” o “bulto de grasa” se utilizan con frecuencia, pero no constituyen un diagnóstico.

Entre las causas habituales se encuentran:

  • Lipoma: crecimiento benigno de tejido graso que suele ser blando y móvil.
  • Quiste epidermoide: quiste que contiene queratina y suele estar más relacionado con la propia piel.
  • Quiste pilar: tipo de quiste frecuente en el cuero cabelludo que puede parecerse a un quiste epidermoide.

También existen otras lesiones capaces de producir un bulto bajo la piel. Por eso, aunque decir “parece una bola de grasa” puede ser una descripción útil, no permite saber por sí solo qué tipo de lesión es.

¿Un quiste y un lipoma pueden notarse de forma diferente?

Sí, con frecuencia presentan características distintas al tacto, pero ninguna de ellas permite establecer el diagnóstico con certeza por sí sola.

Los pacientes suelen describir estos bultos como:

  • “se mueve”,
  • “se desplaza bajo los dedos”,
  • “es blando”,
  • “es duro”,
  • “como un guisante”,
  • “como una canica”.

Los lipomas suelen ser:

  • blandos o de consistencia pastosa,
  • móviles bajo la piel,
  • de crecimiento lento,
  • sin una unión evidente con la piel que los recubre.

Un quiste epidermoide puede encontrarse más superficialmente y estar más relacionado con la piel. A veces se observa un pequeño orificio o punctum en la superficie. Una inflamación previa o la cantidad de queratina de su interior también pueden modificar su consistencia.

Los quistes pilares aparecen especialmente en el cuero cabelludo y suelen sentirse como nódulos lisos y relativamente firmes.

Sin embargo, estas características pueden solaparse. Un lipoma profundo puede no sentirse blando y móvil, y un quiste inflamado o roto puede ser muy distinto de un quiste típico. La exploración modifica la probabilidad de cada diagnóstico, pero no lo garantiza. 123

¿Cuándo debe estudiarse un bulto que crece o duele?

Un crecimiento sin explicación, una localización profunda, la fijación a los tejidos vecinos u otras características atípicas justifican una valoración más cuidadosa.

Estos hallazgos no significan que el bulto sea maligno. Significan que no debe asumirse automáticamente que se trata de un quiste o un lipoma sencillo. 45

Conviene reducir el umbral para investigar una lesión cuando existe:

  • crecimiento marcado o sin una explicación clara,
  • localización más profunda que el tejido subcutáneo superficial,
  • fijación a estructuras vecinas,
  • una consistencia inusualmente dura o un aspecto atípico,
  • dolor significativo de nueva aparición o persistente,
  • ulceración, sangrado o cambios cutáneos sin explicación,
  • entumecimiento, debilidad u otros signos de afectación nerviosa o vascular,
  • recurrencia tras una extirpación previa,
  • discordancia entre la exploración, las pruebas de imagen o una anatomía patológica anterior.

¿Un bulto de más de 5 cm significa cáncer?

No. Cinco centímetros no equivalen a cáncer.

Algunas vías de valoración de masas de tejidos blandos utilizan aproximadamente 5 cm como uno de los criterios de alerta, pero existen lesiones malignas menores de 5 cm y lesiones benignas considerablemente mayores.

El tamaño debe interpretarse junto con el crecimiento, la profundidad, la fijación, el dolor y las pruebas de imagen. 45

¿Cuándo es útil una ecografía?

No todas las lesiones pequeñas, superficiales, estables y con un aspecto clínico típico necesitan una ecografía.

La ecografía resulta especialmente útil cuando la exploración no permite aclarar suficientemente el diagnóstico o cuando existen dudas sobre la profundidad o la estructura de la lesión. 67

Puede ayudar a valorar:

  • el tamaño,
  • la profundidad,
  • la relación con la fascia o el músculo,
  • si la lesión tiene un contenido predominantemente líquido o sólido,
  • su relación con vasos sanguíneos cuando es relevante.

Los estudios muestran que la ecografía puede tener un buen rendimiento para identificar lipomas superficiales, aunque los resultados varían entre estudios. Un quiste epidermoide inflamado o roto también puede perder su aspecto ecográfico típico.

Por tanto, la ecografía no permite diferenciar con absoluta certeza entre quiste y lipoma en todos los casos. 678

Si la ecografía continúa siendo indeterminada, o si la masa es profunda o presenta otras características sospechosas, puede ser necesario recurrir a resonancia magnética, otras pruebas de imagen o valoración especializada.

¿Siempre hay que quitar un quiste o un lipoma?

No. Una lesión superficial, estable, de aspecto típico y que no produce molestias no necesita necesariamente extirparse. 15

La extirpación puede cobrar más sentido cuando existe:

  • dolor o sensibilidad recurrente,
  • episodios repetidos de inflamación,
  • molestias por roce o limitación funcional,
  • crecimiento,
  • preocupación estética,
  • incertidumbre diagnóstica,
  • preferencia del paciente por retirarla.

Aquí conviene separar dos preguntas distintas:

“Quiero que me lo quiten.” es una preferencia de tratamiento.

“¿Estamos seguros de que esto es simplemente un quiste o un lipoma?” es una cuestión diagnóstica.

Si la segunda pregunta no puede responderse con suficiente seguridad, primero debe completarse la valoración.

Si se decide observar la lesión, un nuevo crecimiento, un aumento del dolor, la aparición de fijación a los tejidos vecinos o un cambio en la piel son motivos para volver a valorarla. 15

¿Debe quitarse inmediatamente un quiste inflamado?

No siempre.

Cuando un quiste epidermoide se enrojece y duele, puede existir una infección bacteriana, pero también puede tratarse de una inflamación estéril causada por la rotura de la pared del quiste y la liberación de queratina al tejido circundante. 19

Por eso, un quiste rojo no significa automáticamente que necesite antibióticos.

En cambio, la presencia de fiebre, enrojecimiento que se extiende por la piel o un empeoramiento rápido del dolor y la inflamación cambia la situación y no debe dejarse simplemente en observación. 9

Durante una inflamación activa, la pared del quiste puede volverse más frágil y los planos anatómicos resultar más difíciles de separar. Por esta razón, la extirpación completa suele posponerse hasta que la inflamación haya disminuido.

Eso no significa que nunca se intervenga durante la fase aguda. Si existe un absceso, puede ser necesario drenarlo. La extirpación definitiva del quiste se planifica posteriormente según la situación clínica. 1910

¿Se debe apretar o pinchar un quiste o una “bola de grasa” en casa?

No. Un bulto bajo la piel cuyo diagnóstico no está claro no debería apretarse, perforarse con una aguja ni abrirse en casa.

En un quiste epidermoide, el material blanco o amarillento que sale puede ser simplemente la queratina de su interior. Vaciar el contenido no significa que se haya eliminado la pared del quiste. Si la pared permanece, el quiste puede volver a llenarse. 1

Apretar o pinchar un quiste también puede aumentar el riesgo de infección y de cicatriz. 16

Si una lesión se vuelve a llenar, se enrojece o empieza a drenar repetidamente, es más útil averiguar primero qué es que continuar vaciándola en casa.

¿Puede volver a aparecer un quiste o un lipoma después de quitarlo?

La posibilidad de recurrencia depende del tipo de lesión y del tratamiento realizado.

En los quistes epidermoides y pilares, el objetivo no es solo vaciar el contenido, sino también retirar la pared del quiste. Si queda parte de esa pared, aumenta la posibilidad de recurrencia, aunque incluso después de una extirpación adecuada el riesgo no es absolutamente cero. 1211

El lipoma es diferente. El tejido que a veces se describe como su “cápsula” no es biológicamente equivalente a la pared de un quiste, y no todos los lipomas tienen una cápsula igualmente definida. Por ello, la idea de que “hay que sacar toda la cápsula”, válida como principio para un quiste, no debe trasladarse literalmente a todos los lipomas.

Si aparece de nuevo un bulto en una zona previamente intervenida, conviene volver a valorarlo en lugar de asumir automáticamente que es la misma lesión benigna que ha regresado.

¿Debe enviarse siempre a anatomía patológica un quiste o lipoma extirpado?

La literatura no establece una única regla universal que obligue a enviar a estudio histopatológico todos los quistes o lipomas clínicamente típicos.

Algunos estudios retrospectivos han planteado un enfoque selectivo en lesiones que parecen clínicamente típicas y de bajo riesgo. Al mismo tiempo, el diagnóstico clínico no siempre coincide perfectamente con la anatomía patológica y, ocasionalmente, pueden encontrarse diagnósticos inesperados. Por ello, cuanto mayor sea la incertidumbre o más atípica sea la lesión, menor debe ser el umbral para solicitar estudio histopatológico. 121314

Mi enfoque clínico es selectivo.

Si la exploración y el aspecto de la lesión durante la extirpación son compatibles con un quiste o lipoma benigno típico y no existen características de alarma, no considero obligatorio el estudio histopatológico rutinario en todos los casos.

Tengo un umbral más bajo para enviarlo a anatomía patológica cuando existe:

  • crecimiento rápido o sin explicación,
  • fijación importante a la piel o a los tejidos vecinos,
  • localización profunda,
  • dureza o aspecto atípico,
  • dolor persistente de nueva aparición,
  • ulceración, sangrado u otro cambio cutáneo,
  • recurrencia,
  • un aspecto inesperado durante el procedimiento.

El tamaño se interpreta dentro del contexto clínico y no como una regla aislada. Una lesión de aproximadamente 5 cm o más merece especial atención, sobre todo cuando se combina con otros hallazgos de alarma.

Si el paciente desea que se realice estudio histopatológico aunque la lesión parezca de bajo riesgo, envío la muestra a anatomía patológica.

¿Cuál es el siguiente paso?

Ante un bulto bajo la piel, el primer paso no es llamarlo automáticamente “bola de grasa”, sino determinar si realmente se comporta como una lesión superficial benigna típica. Si la exploración no aporta suficiente certeza, las pruebas de imagen pueden ayudar a reducir esa incertidumbre. A partir de ahí, según los hallazgos, el siguiente paso puede ser observación, extirpación programada o una valoración más amplia.

Referencias

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  8. Rahmani G, McCarthy P, Bergin D. The diagnostic accuracy of ultrasonography for soft tissue lipomas: a systematic review. Acta Radiologica Open. 2017;6(6):2058460117716704. DOI: 10.1177/2058460117716704.
  9. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice Guidelines for the Diagnosis and Management of Skin and Soft Tissue Infections: 2014 Update by the IDSA. Clinical Infectious Diseases. 2014;59(2):e10–e52. DOI: 10.1093/cid/ciu296.
  10. Choi MK, Chung KJ. Factors affecting complications after treatment of epidermal cyst. Yeungnam University Journal of Medicine. 2019;36(2):136–140. DOI: 10.12701/yujm.2019.00164.
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  14. Frank E, Macias D, Hondorp B, Kerstetter J, Inman JC. Incidental Squamous Cell Carcinoma in an Epidermal Inclusion Cyst: A Case Report and Review of the Literature. Case Reports in Dermatology. 2018;10(1):61–68. DOI: 10.1159/000487794.
  15. Achar S, Yamanaka J, Oberstar J. Soft Tissue Masses: Evaluation and Treatment. American Family Physician. 2022;105(6):602–612.
  16. Mayo Clinic Staff. Epidermoid cysts — Diagnosis and treatment. Mayo Clinic. Updated March 27, 2024.