Escrito por: Dr. Serkan Kaya
Cirujano plástico, reparador y estético
Una preocupación facial puede deberse principalmente al hueso o cartílago, al músculo, a la distribución del volumen, al tejido cicatricial o a una combinación de estos factores. El origen de la preocupación y la magnitud del cambio necesario determinan qué vía de tratamiento tiene sentido.
El refinement describe un cambio focalizado dentro de ese plan más amplio. Algunos procedimientos de refinement son no quirúrgicos y otros son quirúrgicos. Pueden realizarse de forma independiente, junto con una cirugía FFS más amplia o más adelante, después de la cicatrización.
El objetivo es elegir una opción capaz de producir el cambio necesario con un equilibrio aceptable entre recuperación, riesgo, coste y posible necesidad de repetir el tratamiento.
La misma preocupación puede tener un origen y un límite distintos
Una misma característica visible puede requerir tratamientos muy diferentes.
Por ejemplo, una parte inferior del rostro ancha puede deberse principalmente a músculos maseteros prominentes, a la forma del hueso mandibular, a la distribución de los tejidos blandos o a una combinación de estos factores. Un tratamiento que reduce el volumen muscular no puede cambiar la forma del hueso mandibular.
Primero identificamos qué tejido está creando la característica. Después valoramos cuánto cambio se necesita y qué puede conseguir de forma realista cada opción relevante.
El resultado de esta valoración no siempre es un procedimiento. A veces, el siguiente paso adecuado es permitir que continúe la cicatrización o el cambio relacionado con la terapia hormonal, no tratar una característica concreta o elegir una vía quirúrgica más definitiva en lugar de repetir tratamientos menores.
Dónde puede ayudar un refinement focalizado
Sienes y transición frente: sien
Una sien hundida o una transición marcada entre la frente y la sien puede deberse principalmente a una falta de volumen de tejidos blandos.
Primero se valoran la frente y el hueso de la ceja, ya que un contorno prominente en estas zonas puede hacer más visible el hundimiento temporal. Esta distinción es especialmente importante cuando la sien se valora junto con una cirugía de frente previa o planificada.
Cuando la forma de la frente y de la ceja no es el problema principal y la preocupación restante corresponde al volumen o a la transición del contorno, en pacientes seleccionadas puede considerarse el injerto de grasa o un tratamiento inyectable.
Si la preocupación principal está relacionada con el contorno de la frente, la posición de las cejas o la posición de la línea capilar, añadir volumen no reproduce el cambio que proporciona el procedimiento quirúrgico correspondiente.
Labios y zona alrededor de la boca
La valoración de los labios no se limita al volumen.
La longitud, posición y contorno del labio, el volumen existente y la relación entre el labio superior, la nariz y el mentón pueden influir en la elección del tratamiento. Una cirugía nasal o de mentón previa o planificada también puede modificar cómo debe valorarse la zona labial.
Los problemas limitados de volumen o contorno pueden tratarse con injerto de grasa o con un tratamiento inyectable seleccionado. Cuando el cambio deseado afecta a la longitud del labio o requiere una reposición más importante, un procedimiento quirúrgico como el lip lift puede ser más adecuado.
Anchura de la parte inferior del rostro dominada por el músculo
Cuando los músculos maseteros prominentes contribuyen de forma importante a la anchura de la parte inferior del rostro, la toxina botulínica puede reducir el volumen muscular.
Durante la exploración se valora la contribución del masetero tanto en reposo como al apretar los dientes. Este tratamiento actúa sobre el músculo; no cambia la forma del hueso mandibular.
El efecto es temporal y disminuye progresivamente si el tratamiento no se repite.
También se valoran la piel y el soporte de los tejidos blandos. En un rostro con soporte limitado, reducir el volumen muscular puede hacer más visible la laxitud de la parte inferior del rostro; por eso la decisión no se basa únicamente en el tamaño del músculo.
Cuando se necesita un cambio mayor
Algunas preocupaciones requieren un grado de remodelación o reposición que un refinement focalizado no puede reproducir.
Entre ellas pueden encontrarse:
- contorno o reposición de frente y cejas
- avance de la línea capilar
- cambio de la forma nasal
- remodelación ósea de mandíbula o mentón
- reducción de una nuez de Adán prominente
Estas situaciones se valoran dentro de la vía de Feminización Facial Quirúrgica.
Problemas de piel y superficie
Las cicatrices de acné, la pigmentación, la irritación relacionada con el afeitado y las alteraciones de textura pueden valorarse cuando son relevantes para su plan facial global.
Se tratan según el problema cutáneo específico. El tratamiento de la piel no sustituye al tratamiento necesario cuando la causa está en el hueso, el músculo o el volumen.
Después de una cirugía previa de feminización facial
Algunas preocupaciones solo se hacen evidentes después de que la cicatrización haya progresado y el resultado haya tenido tiempo de asentarse, un proceso que suele medirse en meses más que en semanas.
Después del periodo principal de cicatrización, tanto si la cirugía original se realizó aquí como en otro centro, puede valorarse la causa real de la preocupación residual.
Algunos ejemplos que pueden entrar dentro de una valoración de refinement son:
- una cicatriz madura que sigue siendo visible o que tira de tejidos más profundos
- déficit de volumen de tejidos blandos
- una transición irregular entre frente y sien después de cirugía de frente
- asimetría leve de las cejas una vez estabilizada su posición
- una cicatriz visible o ensanchada en la incisión de la línea capilar
- descenso de tejidos blandos o jowling en la parte inferior del rostro que se hace visible después del contorneado óseo
No todas las preocupaciones postoperatorias son problemas de refinement.
Una prominencia ósea residual, asimetría esquelética, resección ósea excesiva, problemas relacionados con placas o tornillos, o hallazgos relacionados con los senos paranasales o los nervios requieren una valoración quirúrgica independiente y pueden necesitar estudios de imagen.
La laxitud de la parte inferior del rostro después del contorneado óseo puede mejorar a medida que continúa la cicatrización, por lo que esperar y reevaluar puede ser el primer paso adecuado. Cuando la laxitud persistente requiere una reposición importante de los tejidos blandos, un lifting quirúrgico puede ser más apropiado.
Preguntas frecuentes
No en el sentido de un equivalente no quirúrgico de la FFS.
Los tratamientos no quirúrgicos pueden producir cambios seleccionados en la actividad muscular, el volumen o determinados problemas limitados de tejidos blandos, pero no pueden reproducir procedimientos que remodelan hueso o cartílago o que reposicionan los tejidos de forma importante. La opción adecuada depende de qué está creando realmente la característica que usted desea cambiar.
Sí. Algunos procedimientos complementarios seleccionados, como determinados injertos de grasa, pueden realizarse durante la cirugía FFS principal; otras preocupaciones se valoran mejor después de la cicatrización.
El plan quirúrgico principal determina si el procedimiento focalizado debe realizarse en la misma intervención o más adelante.
No existe un único periodo de espera aplicable a todas las pacientes.
La terapia hormonal puede seguir modificando con el tiempo el volumen de los tejidos blandos faciales. Esto es especialmente importante cuando el tratamiento depende de la distribución del volumen, por lo que la duración de la terapia hormonal y si el rostro sigue cambiando se tienen en cuenta al decidir entre tratar ahora o reevaluar más adelante.
No. La depilación láser facial y la electrólisis no se ofrecen en esta consulta.
Si el afeitado ha producido irritación persistente, inflamación alrededor de los folículos o pigmentación, ese problema cutáneo puede valorarse por separado.
Valoración, momento adecuado y siguiente paso
La consulta comienza hablando de la característica que le preocupa y del cambio que desea conseguir.
El Dr. Kaya revisa su historia médica relevante, la terapia hormonal cuando corresponda, los procedimientos faciales previos y las fotografías. Después, durante la exploración, se determina qué tejidos contribuyen al problema. Los estudios de imagen se utilizan de forma selectiva cuando una cirugía previa, una cuestión relacionada con el hueso u otro hallazgo clínico los hacen útiles.
Después se comentan las opciones que realmente tratan la causa del problema, qué grado de cambio puede conseguir cada una y cuáles son sus límites.
Sus preferencias también forman parte de la decisión. Si la preocupación es principalmente estructural y usted no desea cirugía, explicamos qué cambios siguen siendo posibles en las zonas vecinas y cuáles no. No tratar esa característica también es una opción válida.
El momento del tratamiento se decide una vez que el objetivo está claro. Según la situación, el siguiente paso puede ser realizar un procedimiento ahora, incorporarlo a una cirugía FFS planificada, esperar a que avance la cicatrización o no realizar ningún procedimiento en esta etapa.
Cuando la cirugía forma parte del plan, el mismo cirujano que valora la anatomía facial también planifica y realiza el componente quirúrgico.
Al final de la consulta deberían quedar claras cuatro preguntas:
¿Qué está creando la preocupación?
¿Cuánto cambio puede conseguirse de forma realista?
¿Qué opción se ajusta mejor al objetivo en términos de recuperación, riesgo y coste?
Si el tratamiento es apropiado, ¿cuándo es el momento adecuado para proceder?
Para una valoración inicial, las fotografías suelen ser útiles. Si ha tenido una cirugía facial previa, compartir el informe operatorio y cualquier TAC, resonancia u otro estudio de imagen relevante puede ayudarnos a entender qué se hizo previamente y qué puede requerir una nueva valoración.