¿Por qué tipos de lesiones cutáneas puede consultar?
Puede consultar tanto por una lesión aislada como por múltiples lesiones situadas en la misma zona o en distintas partes del cuerpo. Importa el método de eliminación, pero también el tipo de marca o cicatriz que puede quedar y, cuando sea necesario, la forma de cerrar la herida resultante.
Lunares y nevus
Los lunares pueden ser elevados o planos, pigmentados o del color de la piel. No todas las lesiones que un paciente llama “lunar” corresponden al mismo tipo de lesión, por lo que elegimos el método según los hallazgos de la exploración.
Acrocordones
Los acrocordones son frecuentes en el cuello, las axilas, el tronco y los pliegues cutáneos, y pueden aparecer de forma aislada o en gran número. Su tamaño, la anchura de la base y la localización influyen en las técnicas que pueden utilizarse.
Lesiones que cambian, sangran o cuyo diagnóstico no está claro
Si una lesión ha crecido recientemente, ha cambiado de aspecto, sangra de forma repetida o no tiene un diagnóstico clínico claro, no pasamos directamente a un tratamiento superficial. Primero determinamos si es necesario conservar tejido para llegar al diagnóstico.
Lesiones tratadas previamente o que han vuelto a aparecer
Si una lesión tratada anteriormente reaparece, resulta útil revisar el informe de anatomía patológica previo cuando existe. Antes de repetir el mismo procedimiento, volvemos a valorar qué representa el tejido que ha aparecido.
Tumores cutáneos ya diagnosticados mediante biopsia
En pacientes con un diagnóstico previo de carcinoma basocelular, carcinoma cutáneo de células escamosas, melanoma u otro tumor cutáneo, valoramos conjuntamente la extirpación quirúrgica y la forma de cerrar el defecto resultante.
¿Qué definimos en la primera consulta?
Exploramos la superficie de la lesión, su pigmentación, los bordes, la profundidad y la localización anatómica. Los tratamientos previos y los resultados de anatomía patológica disponibles también pueden modificar las técnicas que resultan adecuadas.
Una de las decisiones principales es si la lesión se elimina únicamente como tratamiento o si el tejido también debe conservarse con fines diagnósticos.
Cuando existen varias lesiones, no asumimos que todas sean iguales. Incluso dos lesiones contiguas pueden requerir enfoques distintos.
¿Cómo cambia el proceso cuando hace falta anatomía patológica?
Si es necesario obtener tejido para el diagnóstico, elegimos el procedimiento de forma que permita obtener una muestra y la enviamos para estudio histopatológico.
Cuando está disponible el resultado, revisamos los hallazgos con el paciente. Si es necesaria una nueva extirpación, reconsiderar los márgenes quirúrgicos o modificar el seguimiento, planificamos el siguiente paso según ese resultado.
¿Cómo abordamos varios lunares o acrocordones?
Tener muchas lesiones no significa que todas deban tratarse en una sola sesión ni con el mismo método.
El número de lesiones, su localización, el grado de similitud entre ellas, las técnicas necesarias y la necesidad de anatomía patológica influyen en la decisión de tratarlas en una sesión o de forma escalonada.
Por ejemplo, varios acrocordones de aspecto clínico similar pueden tratarse juntos, mientras que una lesión que se vea diferente de las demás debe valorarse por separado.
¿Qué métodos utilizamos?
Según la lesión, utilizamos láser CO₂, radiofrecuencia o extirpación quirúrgica.
El láser CO₂ y la radiofrecuencia pueden emplearse para la ablación de determinadas lesiones superficiales.
La radiofrecuencia no se limita a la ablación; en lesiones adecuadas también puede utilizarse para cortar y retirar físicamente el tejido. Este uso se conoce también como RF cutting o radiocirugía. Cuando la calidad del tejido que debe conservarse o la valoración de los márgenes quirúrgicos son importantes, elegimos la técnica teniendo en cuenta esa necesidad.
Cuando es necesario conservar la arquitectura del tejido, realizar una extirpación más profunda o valorar los márgenes quirúrgicos, utilizamos biopsia quirúrgica o escisión.
En tumores cutáneos malignos puede ser necesaria una extirpación más amplia y posteriormente un método adecuado de cierre o reconstrucción.
¿Qué aporta disponer de láser CO₂, radiofrecuencia y cirugía en la misma práctica?
Permite elegir el método que requiere la lesión en vez de adaptar la lesión a una única técnica disponible.
Un acrocordón de base estrecha, un nevus elevado de aspecto benigno, una lesión pigmentada y una lesión que requiere estudio histopatológico no se manejan de la misma manera. Incluso distintas lesiones de una misma persona pueden necesitar técnicas diferentes.
En algunos casos basta un tratamiento superficial. En otros es necesario retirar físicamente la lesión como tejido. En determinadas situaciones, la forma de cerrar la herida después de la extirpación constituye una parte importante del tratamiento.
Por ello, el láser CO₂, la radiofrecuencia y la escisión quirúrgica son herramientas para distintas necesidades clínicas, no versiones competidoras del mismo procedimiento.
¿Cómo cambia el proceso ante una lesión cutánea sospechosa o maligna?
Cuando existe un diagnóstico de malignidad o una sospecha clínica importante, los márgenes quirúrgicos, el resultado anatomopatológico y las características de riesgo del tumor ayudan a definir el tratamiento.
En el carcinoma basocelular, el carcinoma cutáneo de células escamosas y el melanoma, la extensión de la cirugía depende del diagnóstico, la localización anatómica y las características del tumor.
Si la anatomía patológica muestra márgenes quirúrgicos insuficientes, puede ser necesaria una nueva extirpación. Según la enfermedad, también pueden ser relevantes la valoración ganglionar, la biopsia del ganglio centinela, la valoración multidisciplinar u otros pasos oncológicos.
No realizamos cirugía de Mohs en la clínica. Si se necesita una técnica específica de control de márgenes o una infraestructura oncológica diferente, determinamos la vía adecuada según esa necesidad.
¿Cómo se planifican la cicatriz y el cierre de la herida?
Cuando es necesaria una extirpación quirúrgica, planificamos el cierre de la herida al mismo tiempo que la retirada de la lesión.
La orientación de la incisión, la tensión sobre la herida, la localización anatómica y los tejidos circundantes influyen en la posición y la forma de la cicatriz final.
Esto es especialmente importante en zonas visibles o anatómicamente sensibles como la cara, la nariz, los párpados, los labios y las orejas, donde la extirpación de la lesión y el cierre de la herida forman parte de la misma decisión quirúrgica.
Los defectos pequeños pueden cerrarse a menudo de forma directa. Cuando el tamaño o la localización no lo permiten, puede ser necesario utilizar un colgajo local o un injerto cutáneo.
El objetivo es tratar adecuadamente la lesión teniendo en cuenta también la posición y forma de la cicatriz, el contorno de los tejidos vecinos y la función.
¿Dónde y cómo se realiza el procedimiento?
Muchos procedimientos sobre pequeñas lesiones cutáneas pueden realizarse con anestesia local. El entorno adecuado depende del tipo y número de lesiones, su localización y la extensión de la cirugía necesaria.
Las extirpaciones más amplias o los procedimientos que requieren reconstrucción se realizan en un entorno quirúrgico apropiado.
¿Qué quedará definido al final de la consulta?
La consulta permite determinar cuál de estas vías es la adecuada:
- observación,
- biopsia o toma de muestra,
- tratamiento con láser CO₂ o radiofrecuencia,
- escisión quirúrgica,
- tratamiento quirúrgico apropiado para una lesión maligna,
- reconstrucción mediante cierre directo, injerto cutáneo o colgajo local.
Cuando existen varias lesiones, también determinamos cuáles pueden tratarse conjuntamente y cuáles requieren una valoración separada.
¿Qué puede esperar después del tratamiento?
La recuperación depende del método utilizado.
Después de procedimientos superficiales con láser CO₂ o radiofrecuencia puede aparecer enrojecimiento y formación de costra. Tras una escisión quirúrgica pueden ser necesarias curas y seguimiento de las suturas.
Proteger del sol la zona en cicatrización puede ayudar a reducir el riesgo de cambios de pigmentación. La vuelta a las actividades habituales depende de la zona tratada, el número de lesiones y el procedimiento realizado.
Si se ha enviado una muestra a anatomía patológica, revisamos el resultado cuando está disponible y explicamos si modifica el seguimiento, los márgenes quirúrgicos o la necesidad de otro procedimiento.
Las diferencias entre láser CO₂, radiofrecuencia y extirpación quirúrgica —y por qué la conservación del tejido y la anatomía patológica pueden cambiar la elección del método— se explican con más detalle en la guía correspondiente del Centro de Información.